Era temprano desperté como todas las mañanas, salí de las sabanas para alistarme a la rutina diaria desayunar, bañarme y alistarme para salir hacia la facultad, sin embargo hay veces que dejamos de percibir las cosas que realmente son importantes, días como hoy empecé a percibir cosas que empezaban a ser rutinarias pero que resultan parte de mí, parte de lo que hace diferente cada día.
De pronto la niña que iba sentada a mi lado en el metro no significo una persona más a mi lado, ella solo volteo a verme y sonrió, sonrió sin ningún motivo tal vez o sólo lo hizo porque le nació hacerlo no lo sé pero esa sonrisa me cambio el día me hizo sonreírle a mi también sin motivo y eso me encanto, me recordó que hay cosas que no deben de ser rutinarias que se dan solo por un motivo o tal vez por ninguno sólo es cuestión de momentos y de disfrutar el día al máximo.
